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Big Money recuerda al famoso Caso Cabrera!

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Big Money recuerda al famoso Caso Cabrera!

Hoy, 16 años después el país recuerda este caso luego de que en esa misma provincia, pero esta vez en Quevedo un hombre a través de una supuesta compañía llamada Big Money capta capital a cambio del 90 % de interés.

Hace 16 años, el 26 octubre de 2005, Ecuador se levantaba con una noticia que más tarde daría vueltas a toda la región: En Quito, encerrado en un hotel con su amante de 18 años, un notario de Machala, de 71 años, moría de un infarto.

El hecho pasó casi desapercibido, pero fue solo cuestión de días, exactamente 16, para que esa muerte destapara uno de los casos de estafa piramidal más recordados de la historia del país: El caso Cabrera.

El notario segundo José Cabrera había estado, desde 1990, captando —en la notaria— altas sumas de dinero a cambio del pago de intereses que incluso llegaban al 10 % mensual. Es decir, si alguien entregaba $ 10.000 recibía al mes $ 1.000 solo por concepto de intereses. Muchísimo más de lo que la banca legal de cualquier parte del mundo podía ofrecer. El negocio perfecto, pero ilegal.

Según la Fiscalía, consistía en una rotación del dinero captado entre sus socios. “Era como el juego de la silla, pierde el que se queda sin puesto, a la larga era insostenible”, relató en su momento un agente investigador y según recoge El Universo.

El caso Cabrera, el lucrativo negocio que captó millones de dólares

El lucrativo y supuesto negocio financiero, que creció a solo una cuadra de la Corte en Machala y a dos de la Fiscalía durante 16 años, operó casi sin que ninguna autoridad de control lo notara. O eso parecía, porque más tarde se descubrió que entre los 40 mil clientes del esquema, según la Fiscalía, estaban alcaldes, jueces, gerentes de bancos, miembros de altísimo rango policial y militar e incluso la esposa del alcalde de Machala de ese entonces, Carlos Falquez Batallas. Ellos durante años se lucraron del sistema que al final dejó alrededor de 35 mil perjudicados; es decir, gente que entregó su plata y nunca recibió nada a cambio. Entre ellos quienes vendieron sus casas, carros, fincas y prestaban a la banca para «invertir» en lo del notario y vivir de los intereses.

De allí que la muerte del notario causara desesperación entre los ahorristas, quienes se calmaron luego de que los hijos del notario informaran que el negocio seguía con normalidad. Los días posteriores a la muerte del notario, los intereses y capitales se pagaban con aparente normalidad.

Los supuestos rumores de una radio destaparon la estafa

Hasta que llegó el 11 de noviembre de 2005, aquella mañana los ojos de todo el Ecuador estaban en el centro Machala, en los exteriores de la Notaría segunda. Ese día gente de todo el país llegó preocupada en busca de su dinero luego de que una radio local difundiera que los herederos de Cabrera habían abandonado el país, lo habían hecho el 7 de noviembre, pero lo peor apenas empezaba. Esa tarde, cientos de ciudadanos, policías y militares hacían cola para cobrar sus depósitos y ante la ausencia de representantes se tomaron la Notaría y la saquearon.

El lugar funcionaba como bóveda, según Visión 360, había dinero en los baños, en los cajones de escritorios, en cartones. Los dólares estaban por doquier y misteriosamente desaparecieron, aunque miembros de la fuerza pública fueron grabados intentando escapar con el dinero incluso en la plantilla de los zapatos.

El saqueó continuó hasta el siguiente día.

Para cuando las autoridades quisieron poner orden ya fue tarde. Solo hallaron 360.542 dólares que fueron entregados a la Policía como evidencia y que un año más tarde desaparecieron. El hecho fue descubierto en una rueda de prensa en la que había periodistas y afectados. El poco dinero que se logró recuperar simplemente desapareció y aunque hubo policías detenidos y sancionados, nunca se determinaron culpables.

«Fue tan grande y bochornosa la participación de jefes militares, que el presidente de la República (de ese entonces), Alfredo Palacio, destituyó al alto mando militar, como fueron también destituidos numerosos comandantes de brigadas y batallones», recuerda Jaime Galarza en una columna de opinión para El Telégrafo.

La ira por recuperar el dinero

Para el 14 de noviembre la situación era insostenible.

Miles de personas buscaban recuperar su capital y recién ese día los medios de comunicación, según informa El Universo, difundieron la lista de los ahorristas. La gente continuaba llegando, algunos incrédulos esperaban recuperar algo de su dinero, pero ya no quedaba nada.

Sin esperanzas y exceptivos, un grupo fue hasta el cementerio en donde enterraron a Cabrera y a la fuerza, sin ningún permiso, sacó de la tierra su féretro. Lo abrieron para comprobar que era él, que no habían un muñeco como se creía. Las imágenes se difundieron en todo el país. La muchedumbre había desenterrado un cadáver y con un palo golpeaban su cuerpo tratando de descifrar si era él y no un maniquí. Pruebas de ADN confirmaron más tarde, en una segunda exhumación -una legal- que el cuerpo sí era del notario.

En aquel entonces se abrieron ocho procesos legales contra comandantes de la FAE y de la Policía y miembros de tropa y oficiales; contra los hijos de Cabrera: Carolina y José, todos prescritos al día de hoy.

Aunque Carolina Cabrera estuvo más de un año y medio en la cárcel, fue liberada tras una resolución de la Corte, que más tarde reculó y dijo que era culpable, pero la heredera del notario ya había abandonado el país.

Nunca nadie respondió por el dinero de los miles de ahorristas.

Hoy, 16 años después el país recuerda este caso luego de que en esa misma provincia, pero esta vez en Quevedo un hombre a través de una supuesta compañía llamada Big Money capta capital a cambio del 90 % de interés. Se trata de Miguel Ángel Nazareno, retirado hace dos semanas del Ejercito y quien afirma que tiene como respaldar su negocio cuyo RUC indica que se dedica a la reparación de lavadoras.

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